lunes, 25 de febrero de 2008

INSTALACIONES INTERACTIVAS

El advenimiento de los nuevos medios y los avances tecnológicos, han puesto más al alcance las posibilidades de intervención de espacios, así como el planteamiento de espacios efímeros y la conexión de lugares y no lugares.

En la actualidad la yuxtaposición de universo y “metaverso”[1] se hace presente en la vida cotidiana, y se evidencia en el desempeño diario de cada persona, cualquier individuo goza en la actualidad de una doble existencia, una orgánica, física, y otra virtual. De algún modo o en algún nivel cada individuo tiene presencia o proyección en un espacio electrónico, como lo son las bases de datos, recursos tan comunes en la actualidad, o simplemente por la interacción directa con el medio realizando acciones como navegar Internet, Revisar el correo, Chatear o comprar on line.

De otro lado la narrativa propuesta por las imágenes en movimiento es de cierta forma una forma de proyección de la conciencia de un individuo que bien puede estar viéndose reflejado o referenciado, o simplemente se trata del medio empleado por alguien que desea transmitir alguna idea. Las expresiones multimediales nacen con el advenimiento del sonido en las producciones móviles, ya que integraban audio con imágenes en movimiento. Sin embargo en la actualidad el termino ha adquirido un significado o unas implicaciones mucho mas grandes, ya que se asume de manera conciente o inconciente que una pieza multimedial integra audio, imagen secuencial (con o sin movimiento), bases de datos, procesos computacionales y procesos de interacción, todo presentado mediante algún tipo de interfaz a un usuario. Y en casos más avanzados la posibilidad de conexión a un metaverso o aplicación on line para potenciar aun más las posibilidades de interacción.

Las ventajas comerciales y educativas del esquema planteado en el párrafo anterior no han pasado desapercibidas, y hoy en día es posible encontrar este tipo de productos en una gran variedad de soportes como interactivos on line y off line, paginas web, simuladores sociales como Facebook o Second Life, aplicaciones para Palms y Teléfonos Móviles, entre otros. Sin embargo todo lo anterior implica la utilización de los sentidos principales como la vista, el habla, el oído y el tacto; además de precisar de un estado estático por parte del lector (interactuante), o en caso contrario la necesidad de portar algún tipo de dispositivo.

Entonces por que no potenciar esta situación mediante la utilización del espacio físico y las posibilidades de recorrido o acción que este ofrece en cada caso específico. Potenciar otros atributos motores del ser humano para generar sistemas de comunicación que le permitan intercambiar y/o recibir información mientras camina o esta parado en un lugar determinado, incluso que el movimiento de su cuerpo pudiese convertirse en un mecanismo de control.

“La tendencia actual es la de convertir al mismo cuerpo humano en una interfaz que, con su pura gestualidad, sea capaz de manipular contenidos audiovisuales”.[2]

“El participante de una instalación interactiva no puede llamarse espectador. Su relación con la pieza ya no se basa en la contemplación, sino que requiere un compromiso mayor: no sólo visual o intelectual sino también físico”.[3]

La tecnología actual permite el desarrollo de estas posibilidades, el advenimiento de alternativas como el blue thoot, sensores de movimiento, presión, webcams (las cuales a su vez permiten una gran cantidad de posibilidades diferentes a la captura de imágenes), tarjetas de control de bajo precio, diversas posibilidades en cuanto a software de programación y generación de interfaces graficas, hacen posible este tipo de proyectos en cualquier contexto.

Una instalación multimedia interactiva, implica un modo de intervención espacial sobre una superficie determinada que cuenta con un espacio para dicha instalación o donde esta debe ser insertada sin alterar las características formales del espacio.

Desde un aspecto técnico implica la implementación de recursos tecnológicos de punta, dependiendo del nivel de complejidad de la misma; sin embargo la mayor eficacia de una instalación interactiva esta en su nivel de interactividad, mas no de reactividad, es decir que logre hacer una retroalimentación dependiendo de características especificas del usuario para generar una respuesta exacta no reactiva.

Por el nivel de interacción que debe tener un usuario con una instalación de este tipo, además por características del espacio en el cual se inserta; es necesario que estas respondan a un proceso de diseño multidisciplinar. El cual además de contar con aspectos de diseño ambiental y digital, requiere también un trasfondo de instalación tecnológica (equipos, censores, cámaras, touchpads, entre otros dependiendo del nivel de complejidad de la instalación).


1 Sthepenson, Neal. Show Crash (1992).
2 Eugenio Tisselli V.
3 Rodrigo Alonso.

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